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EL ESPINOSO RESTAURANTE DE LA PRIMERA CITA

Es más raro que un chico acierte con el restaurante en la primera cita que encontrar un chino rubio”, repliqué a mi amigo José, con un tono entre la sorna y el reproche. Tenía argumentos para hacerlo. En mis 18 años de vida sentimental me he topado con todo tipo de infortunios. Diría que he sufrido el famoso “síndrome de la primera cita”. Desde varones que te invitan a batidos en el VIP’s de Mateo Inurria, pasando por menú degustación interminable con su consecuente dolor de estómago en el Thai Gardens (que descanse en paz, snif), hasta marisquería de postín para la cual tuve que documentarme previamente en Google – gracias a Dios que en este caso el galán me avisó antes – buscando las instrucciones de cómo pelar un bogavante.

Ese día había quedado con uno de mis mejores amigos para cenar en la terraza de Café del Río, el nuevo restaurante abierto a principios de verano en la orilla del Manzanares, y del cual había escuchado muy buenas críticas. Curiosamente, nos habían sentado al lado de una pareja de unos treintaitantos, e intuíamos por su comportamiento que habían quedado para cenar por primera vez, lo cual ratificamos después cuando, por aquello de disfrutar de la felicidad ajena y porque José y yo nos tenemos más vistos que el tebeo, nos dedicamos a entretenernos poniendo la antena.

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Pensé en lo afortunada que había sido la chavala, no sólo porque el chico no estaba nada mal y tenían pinta del doncel de los que aún quedan que hasta te recogen en casa, sino también, por encontrar una rara avis masculina como aquella, capaz de elegir un establecimiento acorde con un primer one to one, lo cual no es, ni mucho menos, moco de pavo.

Y es que, repasando con cierto esmero la lista de los DIEZ MANDAMIENTOS PARA EL RESTAURANTE DE LA PRIMERA CITA, el elegido los cumplía decididamente todos. Aquí os los dejo por si a alguno puede ser de ayuda, y también por solidaridad con el género femenino dado que podrían ayudar a alguna que como yo, se ha tenido que enfrentar a situaciones embarazosas:

1. No intentarás impresionar. Error. En la primera cita mejor un perfil bajo, ya sacarás más adelante tus ases en la manga. Por eso Café del Río es perfecto para esta ocasión, es un restaurante cálido, sin grades lujos, modesto y, además, nuevo. Dispone de un comedor con terraza, formal, acristalado para disfrutar de las vistas y decorado con mesas de madera, sillas modelo Eames de carcasa de plástico y patas de madera, telas de chenilla y lámparas industriales complementadas con algunos cuadros que mezclan arte clásico y moderno.

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2. Estará bien situado. Porque en la primera cita, de lo que se trata es de cenar, no de hacer kilómetros en coche, ni mucho menos turismo rural. Que ya habrá tiempo en futuras ocasiones si la cosa marcha. Este restaurante está situado junto al bulevar de la avenida de Portugal, por lo que su emplazamiento es inmejorable: dispone de unas impresionantes vistas al Palacio de Oriente, la catedral de La Almudena y San Francisco, que le dan un cierto aire romántico pero no excesivamente empalagoso.

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3. Tendrá algo especial. Porque tampoco vayamos a quedar de excesivamente sosos. El blasón de Café del Río es su mirador, situado en la planta superior, un pequeño oasis con mobiliario de ratán en gris, decorado con plantas aromáticas como la hierbabuena o el romero que separan las mesas, farolillos con velas y DJ en directo pinchando música chill out a bajo volumen. Lo malo y lo bueno es que no se puede reservar, pero se puede esperar abajo tomando un vino lo que ayuda a romper un poco el hielo.

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4. No innovarás. Este punto es fundamental, para luego no encontrarte con sorpresas como que a la chica no le gusta la cocina india o la media de edad del restaurante es de 70 años. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Y mucho mejor si ya has estado antes, eso sí, nada de comentarios tipo “este restaurante le gustaba a mi exnovia”. Mejor algo clásico, como el caso de Café del Río. El restaurante ofrece dos cartas de cocina mediterránea que combina platos caseros, gastronomía tradicional pero con un toque sutil de vanguardia.

El chef del local, Guillermo Carrión, que ya había trabajado en el restaurante del Ritz y en la cadena La Máquina, ha elaborado dos cartas. La del comedor inferior, con variantes de ensaladas, frituras (entre las que se encuentran los dorados fritos de Pitxin o los calamares a la andaluza), diversas elaboraciones de mejillones (gallegos, al vino blanco, etc.) o arroces como el negro con calamares y puntillas o el marinero. También ofrece otras especialidades, como las milhojas de rabo de toro en su jugo con crujiente de limón o las hamburguesitas de Cobe con sus chips. Respecto a la carta del mirador, también hay ensaladas, como la que tomamos nosotros, con canónigos, frutos secos y pera confitada, mariscos como la cigalita grillo salteada al aroma de limón o las gambas de Huelva a la plancha.

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Ambas cartas ofrecen además variedad de platos para compartir. Algunos ejemplos son la burrata sobre tomate, que también pedimos y la encontré bien presentada y bastante generosa, el mi-cuit de pato al Armagnac con compota caramelizada, los chipirones de costa al ajillo, que probamos y estaban bastante sabrosos, el jamón de bellota con pan de cristal o las croquetas de carabineros.

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5. Pedirás vino. Sin duda podemos afirmar que ayuda a hacer la cena algo más espontánea y que se suelte un poco la lengua. La selección del restaurante no es demasiado historiada, pero la variedad de vinos es correcta. En nuestro caso, pedimos un albariño Mar de Frades para acompañar los chipirones, aunque también tenían otras opciones más novedosas.

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6. No acudirás a un restaurante caro, lo que podría provocar galantería en exceso o un punto pagafantas que no viene a cuento. Que también habrá tiempo. El precio medio por persona de este restaunra oscila en torno a los 25 euros. La regla que me gusta aplicar es que el restaurante nunca supere la edad del comensal, por lo que la elección del joven había sido ideal, ni demasiado ostentosa ni demasiado tacaña.

7. La materia prima será de buena calidad. Sin duda, fundamental. En este café, además, la relación calidad precio es buena, en la carta se ofrecen mariscos o pescados  frescos, y aunque las piezas no son excesivamente grandes el sabor es aceptable.

8. Ofrecerán un buen servicio. Porque la primera cita no es momento para poner a pelearse con el camarero, que pasan desapercibidos y son rápidos y discretos.

9. Pedirás algo dulce, más que nada, para alargar la cena (y si todo ha ido rodado, claro está). Los postres de ambas cartas son muy sugerentes y divertidos, desde la tarta templada de chocolate negro y helado de vainilla, la pirámide de frutas sobre coulis de frutas del bosque y gominolas hasta  el coulant de chocolate con helado de mascarpone con vodka y peta-zetas.

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10. Y por último…te tomarás una copa. La terraza abre hasta las 2am y se puede degustar cocktails o gin tonics  entre 6 y 12 euros las más primium. Ofrecen su propio cóctel Café del Río, compuesto de vodka, zumo de piña y uva, y licor de melón, perfecto para finiquitar la velada y que continúe por otros derroteros, ya no aptos para un blog de gastronomía.

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Precio medio: 25 euros

Dónde: Avenida de Portugal 1, Parque Madrid Río

Tel.: 603 13 77 66

Web: http://www.cafedelriomadrid.com/#!/splash

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4 thoughts on “EL ESPINOSO RESTAURANTE DE LA PRIMERA CITA”

  1. Hola Mapi,

    una vez más gran artículo y con un enfoque interesante… eso sí, me quedo con dos dudas y una sugerencia:

    1.- ¿Que pasó con la pareja de al lado?. Me gustan y hasta compartiría los 10 mandamientos si y solo si son garantía de éxito… pero no sabemos si este “galán”, después de cumplirlos a rajatabla, paso de ser galán a caballero o por el camino quedo en escudero.

    2.- ¿Que pasó con tu cita en la marisquería?

    3.- Podrías añadirnos al final del artículo y a modo informativo, en una línea, las posibilidades de aparcamiento, parking (si has ido y coste). Lo comento por 2 razones al hilo de tu artículo:
    – Ir directamente al parking pensando que no habrá sitio y quedar de “tonto” porque hay y viceversa.
    – Si es muy céntrico, mejor tirar de taxi. Entiendo que transporte publico en la primera cita no… ¿o si?

    Resumiendo… gran artículo y me encanta el enfoque. 🙂

    Sigue así!

    1. Fran! Lo que pasó con la pareja de al lado no lo sé pero si sé que el chico desde luego que acertó!!! Nos fuimos antes que ellos así que intuyo que la cosa fue bien…;)
      Respecto a mi cita en la marisquería me la reservo para otro post…:)

      Aparcamiento hay uno a 150 metros…y suele haber plazas…así que puedes ir en coche, mucho mejor que en transporte público…más íntimo jaja

      Gracias por tu gran comentario, veo por lo que preguntas que lo vas a poner el práctica ;)!

  2. Muy buen artículo! Voy a tenerte que añadir a mis feeds de RSS…

    Y los consejos, todos “pa la buchaca”. Eso sí, son de leer uno al día, que si no no se interioriza y se hace mal ;).

    Tienes un toque especial cuando escribes, no te canses de hacerlo.

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